Beneficios de Mantener un Horario en las Comidas
En
primer lugar debemos tener muy claro que el orden en las comidas y mantener los
horarios de las mismas nos ayudarán a conseguir mantener mejor el peso,
pues si guardamos todas las comidas nunca tendremos demasiada hambre. Acudir a
una comida con hambre es lo peor que podemos hacer, pues nos llevará a consumir
más alimento y de manera más rápida, sin apenas masticar ni reparar en la
necesidad de tomarnos nuestro tiempo a la hora de alimentarnos. Mantener unos
correctos horarios de comidas es imprescindible a la hora de mantener el
metabolismo en perfecto estado y activo al cien por cien.
Pero
no solo mantener un horario en las comidas nos ayudará a mantener el orden
metabólico y el peso correcto del cuerpo, sino que es una constante prevención
frente a numerosos trastornos del organismo como la diabetes, algunas
enfermedades cardiovasculares… El aumento en los niveles del colesterol también
está en muchos casos vinculado directamente a la falta de orden y control en
los horarios de las comidas, ya que el funcionamiento del organismo no es el
adecuado, y por lo tanto la asimilación de los alimentos no es la deseada y la
adecuada para el buen funcionamiento de nuestro organismo.
No
debemos olvidar que saltarnos los horarios de las comidas y no tener un control
de los mismos nos traerá otros trastornos como el aumento de la acumulación
de grasa en el organismo, y con ello el sobrepeso, ya que si sometemos al
metabolismo a unos desajustes derivados de la falta de horarios y rutinas
alimenticias lo que conseguiremos será un deficiente funcionamiento del mismo.
Es necesario por ello que guardemos a rajatabla los horarios, y por ello
queremos dar algunos consejos para mantener los horarios en lo que a la
alimentación se refiere.
Planificación
de las comidas
Ante
todo debemos cambiar el chip y pensar que es necesario realizar una correcta
planificación de las horas de comida y cumplirlas a rajatabla. Por ello es
necesario que no nos dejemos sin realizar ninguna de las comidas. Pero no solo
sirve con realizar las comidas a las horas que les corresponde, sino que
además debemos cuidar también lo que nos levamos a la boca, ya que no
sirve con comer cualquier cosa simplemente respetando la hora a la que lo
debemos hacer. Es importante que no perdamos en ningún momento el control sobre
los alimentos que ingerimos, además de reservar un tiempo para ingerirlos
lentamente y tranquilamente para que la digestión y asimilación de los mismos
por parte del organismo se realice de la mejor manera posible.
¿Por qué es tan importante comer siempre a la misma hora?
Una dieta
saludable se basa en qué comes, pero también en cuándo lo comes. De
hecho, recientes estudios señalan que un horario estables de comida es uno de
los factores que nos protegen de muchas enfermedades. Las personas que comen a
distintas horas cada día tienen mayor presión arterial y un
mayor índice de masa corporal. Una alimentación
desordenada predispone a sufrir obesidad, diabetes o, por
ejemplo, enfermedades de corazón o distintos tipos de cáncer.
El
apetito, la digestión, la metabolización de la grasa, el colesterol y
la glucosa parecen estar vinculados a ritmos circadianos. Debido a un
patrón que se repite cada veinticuatro horas.
Además,
comer siempre a la misma hora suele ir aparejado a una planificación de la
dieta, lo que supone, en un menor o mayor grado, un cierto control de la
cantidad de calorías que se ingieren.
Cuando
comes de manera desordenada, en lugar de seguir un horario regular, tu metabolismo
se desequilibra. Por ejemplo, cuando desayunas a las siete de la mañana un día
y al siguiente a las once, el cuerpo no sabe cuándo va a recibir la
siguiente ingestión y eso condiciona todos los procesos que se repiten
cíclicamente en él.
Esto
causa la secreción de la hormona del estrés llamada cortisol.
Los altos niveles de cortisol conducen a picos de insulina, que causa
inflamación y puede aumentar el riesgo de muchos cánceres.
Horarios
Crear
unos horarios de comidas regulares y hacer todo lo posible para seguir con
ellos son las mejores soluciones para conseguir unos
hábitos saludables. Sin embargo, nuestro ritmo de trabajo, vida
personal y la dificultad para conciliar nuestros compromisos hacen que
esto sea complicado.
Por
eso, no solo tenemos que prever los posibles cambios o variaciones de horario.
También resulta recomendable planificar qué comidas vamos a
consumir, escogiendo alimentos sanos y variados.
Regularidad
Mantener
un horario regular no significa que no puedas hacer una excepción algún día en
concreto. Pero sí son hábitos importantes acostarse
y levantarse alrededor de la misma hora y desayunar, almorzar y
cenar siempre en un margen determinado de tiempo. Y planificar los
aperitivos y tentempiés.
Esa
regularidad consigue mantener el organismo en un óptimo funcionamiento y te da
la posibilidad de incrementar la energía y sensación de bienestar.
Con esta sólida base para tu salud, solo tienes que añadir el descanso
suficiente. Una alimentación planificada e ingerida a unas determinadas horas
te proporciona la energía suficiente para rendir durante todo el día.
Sueño
El horario
de sueño es otra de las piezas clave de nuestro ritmo de vida. Influye en
nuestra energía y nos marca los tiempos para realizar todas las actividades que
debemos llevar a cabo diariamente. Entre ellas, se encuentra la de
alimentarnos.
Muchas
personas cometen el error de levantarse temprano para el trabajo o los estudios
durante la semana. Y cambian su horario durante los fines de semana,
normalmente, añadiendo más horas de sueño.
Aunque
este tipo de ritmos son difíciles de evitar en algunas edades y situaciones,
los expertos recomiendan mantener una regularidad y un equilibrio durante
todos los días de la semana. La razón es que eso favorece los ciclos del sueño,
descanso y comidas. Unos horarios muy variables incluso pueden desembocar
en diversos niveles de insomnio. Se puede convertir en crónico,
cuando se dan casos de mala alimentación, estrés, mala ventilación de la
vivienda u otras características que pueden funcionar como obstáculos para una
vida saludable.
Saltarse
las comidas
El
organismo ama la regularidad y los ciclos que se repiten periódicamente. Por
eso, retrasar o adelantar una hora la comida no tiene una excesiva importancia
en lo que respecta a sus implicaciones para la salud.
Sin
embargo, saltarnos el desayuno, el almuerzo o la cena puede
perjudicar, en gran medida, a personas que, en principio, están sanas. Cuando
este fenómeno se produce de manera prolongada en el tiempo, el estado físico y rendimiento
mental de una persona pueden verse afectados significativamente.
Cuando
eso ocurre, el cuerpo busca la energía que le falta para mantener su actividad
y eso puede causar estados de fatiga, somnolencia, cansancio excesivo.
Incluso apatía, hambre o sed fuera de lo común.
La
capacidad de concentración y resolución de problemas también puede verse
intensamente mermada.
Trasnochar
Si
cada día te levantas, por ejemplo, a las 7 de la mañana y te acuestas a las
doce de la noche y el sábado trasnochas, lo mejor es que al día siguiente no
te levantes demasiado tarde. Un consumo en proteínas e hidratarse con
una buena cantidad de agua, será lo mejor. Intenta acostarte el domingo
alrededor de la hora habitual o incluso un poco más temprano. Así, el
lunes te levantarás descansado y repuesto.
Peso
saludable
Además
de los ritmos biológicos y el rendimiento del organismo, hay un factor que
también se ve condicionado por los horarios de las comidas: el peso. Las
personas que necesitan vigilar su peso y aquellas con un interés en mantener un
bajo índice de grasa abdominal deben cuidar, además del tipo de
alimentos que consumen, los horarios en los que lo hacen.
Y,
como el organismo premia la regularidad y el equilibrio, además de unos
horarios regulares, es recomendable también comer siempre alimentos
naturales y no procesados, que aporten al cuerpo todos los nutrientes
que necesita.
Pasar
menos hambre
Comer
siempre a las mismas horas tiene múltiples beneficios para la salud y el
bienestar. Y, además de los citados anteriormente, hay una ventaja a
la que pocas personas se pueden resistir: evitar la sensación
permanente de hambre.
Cuando
se consigue una dieta equilibrada, con las cantidades suficientes y el equilibrio
nutricional necesario, solo queda mentalizarse para seguir en la misma
dinámica siempre. Eso supone que, cuando hayas comido, te olvidarás de volver a
hacerlo hasta la próxima ingestión programada en tu calendario. No solo
habrás educado a tu estómago, sino también a tu cerebro, sobre cuándo puede
tener hambre. Y los beneficios se traducirán en un peso equilibrado y
unos altos niveles de energía.
RECUERDA:
la base para disfrutar de una buena salud está muchas veces en cambiar nuestros
hábitos, tal y como propone el método
Crear Salud. Necesitamos nutrirnos adecuadamente
y activarnos haciendo
cosas que aporten a nuestro bienestar integral.
Además, para cuidar nuestra mente, existen herramientas como la app Siente – que puedes descargarte aquí – que pueden ser grandes aliadas en tu camino a una vida saludable. Su metodología es sencilla de usar, pues incluye el mindfulness y la psicología positiva para mejorar tu bienestar, reducir el estrés y, de paso, ser más feliz.
Saludos
Cordiales
Daniel Kirby



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