LA ACTIVIDAD FÍSICA EN TIEMPOS DE PANDEMIA
Las medidas adoptadas frente a la
pandemia del COVID-19 hicieron que muchas personas tengan que trabajar de
manera remota y que los/as estudiantes continúen con sus obligaciones
académicas a través de la educación virtual, permaneciendo sentados frente a la
computadora durante largos periodos de tiempo.
Teniendo en cuenta que este tipo de
actividades trae aparejados ciertos inconvenientes para la salud como el
sedentarismo, las contracturas musculares y la mala circulación sanguínea,
entre otras, es importante definir rutinas de trabajo y/o estudio con recesos
para realizar cualquier tipo de actividad física. La actividad física, sin
importar de cuál se trate, genera múltiples beneficios para la salud de las
personas, cualquiera sea su edad o sexo.
Cuando se habla de actividad
física, muchas veces se remite a la práctica de un deporte o la realización de
ejercicios físicos, pero es importante tener en cuenta que se considera
actividad física a cualquier movimiento del cuerpo producido por la acción
muscular voluntaria y que supone un gasto de energía. Por lo tanto, además del
ejercicio físico y el deporte, otras acciones como realizar tareas domésticas,
jugar, regar las plantas, bailar, subir y bajar escaleras, también son
consideradas actividades físicas.
La Organización Mundial de la Salud
(OMS) sostiene que “el comportamiento sedentario y los bajos niveles de
actividad física pueden tener efectos negativos en la salud, el bienestar y la
calidad de vida de las personas, mientras que la actividad física y las
técnicas de relajación pueden ser herramientas valiosas para ayudar a mantener
la calma y proteger su salud durante las cuarentenas” (2020).
Para llevar un estilo de vida
saludable, en estos momentos de aislamiento, se deben evitar los hábitos que
conllevan al sedentarismo y hacer pausas activas con ejercicios físicos suaves.
Otras acciones que aportan a una mejor calidad de vida son la alimentación
equilibrada y saludable, la disminución del tiempo de exposición a pantallas,
el consumo necesario de agua y, en caso de ser posible, disfrutar de momentos
en espacios verdes o al aire libre.
COVID -19 y Actividad Física
La actividad física es un pilar
fundamental en la promoción de la salud y en el bienestar de las personas ya
que tiene beneficios físicos y psicológicos: mejora la movilidad articular y
muscular, favorece la salud cardiovascular, contribuye a tener un peso
saludable, ayuda a disminuir el estrés y a reducir el riesgo de enfermedades
como hipertensión, diabetes, colesterol, entre otras.
El aislamiento social dispuesto
para la prevención del contagio de COVID-19, obligó a cambiar la forma de
entrenar a quienes realizan ejercicio en gimnasios, clubes o al aire libre. En
este sentido, la recomendación de los profesionales de la educación física, la
actividad física y la salud es seguir ejercitando, utilizando los elementos que
cada persona tiene a su disposición y en el espacio en el que vive para evitar
los riesgos de una vida sedentaria.
Si bien, desde hace tiempo, existe
la práctica de ejercicio físico de manera remota, en este periodo cobraron
mayor importancia los entrenamientos mediados a través de las tecnologías. Se
produjo un aumento en el número de clases en vivo a través de redes sociales,
el uso de plataformas para clases grupales, la descarga de aplicaciones
gratuitas para realizar rutinas de ejercicios.
En movimiento, en casa
Con el objetivo de fomentar la vida
activa de las personas en este contexto de aislamiento, desde diferentes
instituciones relacionadas a la salud, la educación física, la actividad física
y el deporte, se generaron estrategias de comunicación enfocadas en promover la
realización de actividad física en la casa.
Ejemplos de estas acciones son la
transmisión de conferencias de profesionales de la salud, la educación física y
la actividad física, el dictado de clases a través de Instagram, entre otras.
Además, en las redes sociales adquirieron protagonismo los hashtags como #YoEntrenoenCasa
#MueveteEnCasa #ManteneteActivo que acompañan fotos y vídeos de personas
entrenando.
Hacer actividad física
probablemente no sea una prioridad en medio de nuestra preocupación por
protegernos a nosotros mismos, a nuestras familias y a nuestras comunidades
durante la pandemia de COVID-19. Pero cuidado, quizás debería serlo, porque la
actividad física puede ser una herramienta valiosa para controlar las
infecciones por COVID-19 y mantener la calidad de vida.
La actividad física es una de las
fuerzas más poderosas para mantener la buena salud. Al mejorar el
funcionamiento de numerosos sistemas fisiológicos, la actividad física ayuda a
prevenir y/o tratar muchas condiciones de salud física y mental (Powell et al.,
2018). En este documento explicamos cómo aprovechar el poder salutogénico (Este
nuevo modelo salutogénico plantea que las acciones en salud se enfocan hacia la
conservación, el bienestar, el crecimiento y al envejecimiento saludable, en la
cual se concibe a la salud con una visión positiva orientada a la promoción con
énfasis en aquello que genera salud y se desvincula del enfoque patogénico) de
la actividad física para ayudar a aliviar las consecuencias de la pandemia de
coronavirus de cuatro maneras:
Primero, la actividad física tiene
el potencial de reducir la gravedad de las infecciones por COVID-19. Esto está
relacionado con lo que sucede en los pulmones durante una infección. El sistema
inmunitario detecta el virus invasor en los pulmones y lo ataca. El conflicto
entre el virus y las células inmunes crea inflamación. Esa inflamación causa
daño al tejido pulmonar que interfiere con la respiración y puede volverse lo
suficientemente grave como para requerir intervenciones médicas, como
ventiladores mecánicos.
En segundo lugar, la actividad
física es efectiva tanto para prevenir como para tratar enfermedades cardíacas,
diabetes y ocho tipos específicos de cáncer (Powell et al., 2019), los cuales
aumentan el riesgo de enfermedades graves y muerte entre las personas
infectadas con el coronavirus. Aunque la actividad física es ampliamente
recomendada por las autoridades de salud, los esfuerzos para promover estilos
de vida activos son mínimos (Reis et al., 2016). Ahora tiene sentido alentar a
las personas, especialmente aquellas con enfermedades crónicas, a que sean
moderadamente activas antes de enfermarse, para reducir la gravedad de la
enfermedad después de la infección.
En tercer lugar, los síntomas de
estrés aumentarán a medida que continúe la pandemia, debido a las amenazas para
la salud, la pérdida de empleo, la reducción de ingresos y el aislamiento
social. Afortunadamente, estar físicamente activo tiene importantes beneficios
para la salud mental, y alentar a las personas a estar activas podría ayudar a
muchos a sobrellevar el estrés continuo y evitar enfermedades psicológicas.
Cada sesión de actividad física reduce los síntomas de depresión y ansiedad
(Basso et al., 2017), por lo que estar activo todos los días puede ser un
antídoto parcial para el estrés de la pandemia.
Cuarto, la respuesta del cuerpo al
estrés psicológico crea desequilibrios entre el cortisol y otras hormonas que
afectan negativamente el sistema inmunitario y la inflamación. Por lo tanto, el
estrés psicológico afecta los procesos biológicos subyacentes de la infección
COVID19, pero la restauración del equilibrio de cortisol es otro mecanismo por
el cual la actividad física beneficia la inmunidad y la inflamación.
La actividad física ya es casi
universalmente recomendada, y hay mucha evidencia de que la actividad física
podría contribuir tanto a reducir la gravedad de la enfermedad COVID-19 como a
mejorar la calidad de vida antes y después de la infección. Lo que falta es un
esfuerzo concertado para implementar algunas de las muchas intervenciones
basadas en evidencia (King et al., 2018).
¿Por qué es importante que los niños y los adolescentes realicen
actividad física?
La actividad física promueve la
salud física y mental y reduce el estrés. Además, estimula el sistema
inmunológico, aumenta la masa mineral ósea y previene las enfermedades
crónicas (obesidad, diabetes tipo II, Hipertensión arterial). De acuerdo con la
edad del niño/a y adolescente, favorece la postura y el equilibrio, la
comunicación y el lenguaje, la socialización, la autonomía personal, la
atención y el aprendizaje. Las actividades deben ser acordes a la edad
cronológica, nivel cognitivo, grado de autonomía motriz y funcional e intereses
del niño/a y adolescente.
¿Por qué es importante que los padres acompañen a sus hijos en la
realización de actividad física?
Es importante hacer las actividades
en familia: si los adultos acompañan haciendo ejercicio, le muestran a los
niños la importancia que tiene.
Los adultos responsables deben
fomentar la actividad física en niños y adolescentes. El entorno familiar
determina los hábitos y una actitud positiva, mediante motivación, apoyo e
involucramiento resulta fundamental para que los menores sean activos. Los
médicos debemos promover que los padres conviertan el tiempo en familia en un
tiempo activo.
¿Cómo pasar de la inactividad hacia la actividad física todos los días?
Es mejor estar en movimiento,
pararse y sentarse con frecuencia, subir y bajar escaleras; en vez de
permanecer sentado o mirando pantallas como el televisor, celular o tablet. Es
importante reducir todo lo posible el tiempo sentado o recostado.
¿Cuáles son los movimientos básicos que se recomiendan?
Saltar, correr, hacer equilibrio,
esquivar y tener cambios de dirección. Lanzamientos y recepciones, empujes y
tracciones.
¿El baile es una buena opción para ejercitarse?
Se recomienda el baile como
actividad física y agregar saltos y juegos para el fortalecimiento de huesos y
músculos.
Para mayor información, contacto vía WhatsApp +593 981098055.
Saludos Cordiales
Daniel Kirby
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