EJERCICIOS PARA LA ESTABILIDAD LUMBAR SEGÚN S.MCGILL
Stuart McGill es
un experto en biomecánica de la columna vertebral en la Univesidad de Waterloo
en Canadá y trabaja con deportistas de élite de todo el mundo solucionando sus
problemas de espalda. Es autor de varios libros sobre la rehabilitación de las
lesiones lumbares y es uno de los autores más prolíficos y citados sobre
columna vertebral.
Destaca en su trabajo la realización de modelos virtuales para analizar la
estabilidad de la columna durante el movimiento y la función de cada uno de los
músculos que la rodean, y la investigación sobre qué movimientos
y posturas ponen en riesgo los discos intervertebrales en las actividades
diarias de los pacientes. Recomienda en esos casos eliminarlos o reducirlos
temporalmente hasta que se recupera la estabilidad lumbar
En ese sentido, ha demostrado en pruebas de laboratorio que la flexión del
tronco (doblarse hacia adelante) es el movimiento que más degenera
los discos. Con ello corrobora las ideas de Kramer, Nolan y McKenzie (de
hecho recomienda algunos de los ejercicios de MDT McKenzie en sus libros).
Su enfoque para el tratamiento del dolor lumbar crónico es que, según ha
corroborado con sus investigaciones, todos los músculos del tronco son
importantes para la estabilidad, sin que prime en importancia uno sobre
otro. Por ello trabaja enseñando ejercicios que fomentan la cocontración
de los músculos estabilizadores. Esto confronta con otras escuelas de
pensamiento dentro de la fisioterapia (la gimnasia
abdominal hipopresiva de M.
Caufriez y Pitchard o
los más recientes ejercicios de Kinetic Control de Comerford y
Mottram) que dan más importancia al trabajo de algún músculo en concreto,
en especial el músculo transverso abdominal.
Además los ejercicios que recomienda para personas que no sean deportistas de
élite, se basan más en trabajar la resistencia de los estabilizadores que
en ganar mucha fuerza. Su razonamiento al respecto es que la fuerza necesaria
para que los músculos estabilizadores cumplan su misión no es más que entre un
10-20% de la contracción máxima voluntaria y que, por tanto, no debería ser
necesario fortalecerlos mediante ejercicios de alta intensidad. Sin embargo sí
lo recomienda en deportistas ya que necesitan más estabilidad a nivel de
competición.



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